Los antecedentes de la Coordinadora se remontan a 1989 momento en el que “bajaron los cerros” en respuesta a la aplicación del paquete neoliberal del Fondo Monetario Internacional (FMI), cuando el entonces presidente Carlos Andrés Pérez mandó al ejército venezolano y a los cuerpos policiales a asesinar al pueblo en la calle.
El deseo y la necesidad de luchar contra las injusticias logró que muchos jóvenes inquietos del 23 de Enero se unieran en lo que se llamó “Asamblea por la Vida”. A esa experiencia le siguió años más tarde la creación de la “Brigada de Solidaridad con los Pueblo Antonio José de Sucre”. Es en el año 1993 cuando se crea la Coordinadora Cultural Simón Bolívar, que con el transcurrir de los años sería llamada simplemente Coordinadora Simón Bolívar. Durante todos esos años y hasta 1998, los miembros de la Coordinadora fueron perseguidos políticamente, arrestados cientos de veces, torturados por los cuerpos de seguridad y allanados en sus hogares.
La Coordinadora nació ante la necesidad de crear una organización capaz de enfrentar los múltiples problemas que afronta la Parroquia, creando a su vez cultura de participación y co gestión en los asuntos públicos.
Desde su fundación la CSB ha trabajado ininterrumpidamente por el fortalecimiento del PODER LOCAL, como forma de desarrollo de la comunidad basada en la autogestión y cogestión tanto de los recursos materiales como humanos, en la consecución de un desarrollo sostenido basado en el protagonismo histórico del pueblo como sujeto social.
El trabajo social y comunitario que desarrolla la CSB se enfoca principalmente en las áreas de: a) organización vecinal para la participación real de la comunidad en la solución de los problemas que afronta la Parroquia, discutiendo las políticas públicas; b) fortalecimiento de un verdadero liderazgo colectivo; c) participación política crítica y consciente; d) rescate de las tradiciones y expresiones artístico-culturales para el fortalecimiento de la identidad cultural de la Parroquia; e) incentivo y organización de actividades deportivas considerando el deporte como parte integral del hombre que además brinda a los jóvenes la oportunidad de acceder a otras alternativas que los alejen de la violencia; f) y por último, “el rescate de los espacios”, que no es más que volvernos a apropiar de los espacios y zonas destinadas originalmente al esparcimiento social, al compartir de los vecinos, a la recreación de los niños.